Se dice de Howard Phillips Lovecraft que fue el precursor de los cuentos de miedo modernos. Mientras el terror gótico del XIX versaba sobre fantasmas y cementerios, Lovecraft creó una nueva escuela, la del terror cósmico, en línea con los descubrimientos de pricipios del XX: ampliación del sistema solar, mecánica cuántica, y en general un cambio de mentalidad y de la forma de ver el mundo que trascendía al mero comienzo de un siglo nuevo. Lovecraft replantea los antiguos mitos paganos y los relaciona con extraterrestres creando los mitos de Cthulhu, convertida en una serie [literaria] de culto. Lovecraft frecuentaba la clase de círculo de amistades que actualmente son un tanto ignotos, pero que tirando del hilo descubres que influyeron considerablemente la obra de autores populares y ciertos iconos actuales. Para mucha gente de mi generación, que pasó unos cuantos años jugando a rol, las historias de Cthulhu tienen un sabor especial, por así decirlo. Eran los tiempos de los inicios heróicos, cuando sólo podías comprar los manuales en algunas tiendas de Barcelona o Madrid, o, arriesgándote mucho, por correo. No había muchas copias, y era frecuente tener los manuales fotocopiados en inglés por alguien que había estado estudiando un curso de bachiller en el extranjero. La llamada de Cthulhu fue el segundo juego para muchos, y era algo distinto. Estaba originalmente editado por una editorial pequeña, Chaosium, y aunque la edición española tenía pocos medios, el texto y la ambientación son muy buenos, el manual sigue siendo una lectura frecuente para casi todos los que jugaron hace quince años. Las reglas eran sencillas y a veces polémicas, pero transmitían el ambiente a la perfección con mecanismos muy sencillos, y hacían incapie en la interpretación y en la propia recreación. Como se dice en la presentación del manual, en este juego es mejor entender latín que saber usar un revólver.
Sandy Petersen, el diseñador del juego, descubrió los cuentos de Lovecraft leyendo viejos libros de bolsillo que se repartían a los soldados americanos en la Segunda Guerra Mundial, y acabó haciendo un juego entrañable. Petersen es una de esas influencias actuales influida por Lovecraft: diseñador de juegos de rol, trabajó con Sid Meier [pirates, civilization], y ha diseñado varios niveles de Doom I y II, así como de Quake.
Todo esto viene porque la Howard Phillips Lovecraft Historical Society (HPLHS) está rodando una película muda sobre el cuento de Lovecraft La llamada de Cthulhu. La HPLHS es un grupo de jugadores ya mayorcitos que llevan cosa de veinte años haciendo partidas de rol en vivo. Entre ellos hay anticuarios, directores de escena, y, en general, gente dedicada a la artesanía del espectáculo que está rodando un cortometraje con los medios que tiene a mano, consiguiendo un resultado digno. En la página de la HPLSH, http://www.cthulhulives.org, hay un diario de rodaje, el trailer, fotos, y además otra parafernalia: resúmenes de partidas, explicaciones diversas, y elementos decorativos: tipografías de época para Mac y PC, documentos de los años 20 (telegramas, formularios oficiales, etc) y un kit curioso para que tus libros tengan aspecto de haber salido de la biblioteca de la universidad de Miskatonic: tarjetas de préstamo, sobre para ponerlas en el libro, etiquetas, carné de biblioteca.
Gracias a Laian por el aviso.
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La tira ecol ha vuelto.